He vuelto

He vuelto a mentir
He vuelto a sentir
A helarme la cintura en una polla dura
A congelarme en el tiempo
En una mano en mi cintura
En un perfil porno
Que me llamaba puta
He vuelto a merendarme
La Fidelidad en ayunas
Equidistante de lodos y platas
Cobarde de piel y latas
He vuelto a beber
A sentir el alcohol rayándome el sexo
A esnifar la duda
La sangre del pecho
He vuelto a ser mala
(O buena, depende desde dónde se mire)
He vuelto y he venido para el quedarme

El fornicio

10416016_10154236094665422_1526616880_o

Te echo de menos cuando no estás,
Cuando me señalas por la ventana de suicidios imposibles
Acodada en el letargo de un futuro incierto,
Sucio,
Impropio.

Te echo de menos cuando estás
Y tiras aladas poesías por una ventana entornada
Hacia mi risa
Baldía

Te echo de menos cuando estabas
Sobre aquellas avenidas de robles
Mojados
Que crepitaban con la lumbre
De un pasado incierto
Nuestro
Lleno de fango embarrado de mentiras

Te echo de menos en el estarás
Con esa sonrisa cierta
Tuya
Poliforme
Mundana
Y esa mano que se cuela en el pecho mío
Que me atraganta los miedos
Me hace vomitar las dudas
Y nos reconoce en el presente
Juntos en el durante
Alejados del mediante
Eternos en el fornicio.

Captura de pantalla 2017-05-02 a las 11.47.45

Foto: Jacobo Biarnes. 

El deseo en furia

culos
Giran en el centro del torbellino
las tripas del poder ensangrentado
Las hormonas no liberan
la revolución recogida;

Se encoge en una turbina
de soles desatados
Entre mis dos piernas
la furia de la bestia
de mis líquidos;

El deseo se carcome,
de dentro hacia fuera
Colmado de pus
Avispado de voces
que entrecortan
la palabra del dictador;

Esas coces con las
que me entretiene el mundo
destrozada por dentro,
Con el estómago en el intestino
Y el intestino en la cabeza
Putrefacción de la intensidad
de ojos oscuros
llenos de voces.

El frío atora mi alma,
no encuentro la pulsión
El centro de la mente
está congelado
Nadie quiere salir
herido de las neuronas,
se han vestido de avispero
y rebotan contra la herrumbre.

La emoción se encogió hace un año
Cuando los dedos tocaban
el jabón de mi coño;
Nada fluye
Los arañazos no someten
A los dedos de mi ira vaginal
la tumban,
la amordazan;
La señal domesticada
se hace un ovillo en su mano
Sabe cuándo girar,
Sabe cómo,
Y yo entiendo cómo y dónde
retumba el placer;
conozco el camino para desatarlo
-mentalmente-
Gira, turbina, se desata revoltoso,
gira la turbina, deshace, corroe;
No es un giro desesperado
Ojalá lo fuera
Es un movimiento programado
De encaje,
Sin hilos,
Sin armas.
Echo de menos follar.

Captura de pantalla 2017-05-02 a las 11.47.45

Pastillas de orfidal

roma_1 029

El olor a sexo en la cintura de un seno,
oscuros dedos de cilantro adormecidos por pastillas de orfidal.
El alcohol en el extrarradio del wc,
la piel a mareas verdes que no se cae.

Una aureola de colores en la habitación de mis ojos,
adormecida por el palpitar de las sienes humedecidas
de negro alquitrán putrefacto de sexo ocioso.

La mandíbula rueda arenas,
aprieta preámbulos de salivas relajadas,
regurgita la puta de pasados mojados en barras de alcohol
con resacas de lluvias ajenas
sobre los toldos de los hombros
y la rumba carcomida por el prutefactor del rostro.

Suda sudarios en el espacio de un cuello redentor,
el del dedo que sacude catacumbas relamidas de prisas
por un mañana que ya llegó
pero no llega,
mientras el futuro salta a la comba con mi persona
y le ata la soga a la cintura de la risa,
por el hambre interminable de las ganas de follar
y de sacudirse en un abrazo de piernas entrelazadas.

Las veces que han pasado por mi coño un ejército de sombras,
han sucumbido al tobogán del sentimiento tiovivo,
por las nalgas mojadas de las culpas del otrora
y los pelos de mi sexo,
lacio, enredado.

Carcomida de culpas por haber palpitado al verles,
los Ángeles alados de la indiferencia,
los que más le gustaban,
aquellos que acariciaban para sepultar su ego
en las mazmorras de la vagina,
sin importarles a qué sabía
(Ella era un reflejo del pudor de su persona).

Y danzaba dando vueltas el entrono de una madre,
inexistente,
distante
de la culpa de su pasado.

Fotografía: Marie O.

Captura de pantalla 2017-05-02 a las 11.47.45

El tumulto con el que te vienes

image1

He vuelto a la osadía de tu ser,
a cerrarte con mi sexo las ideas peregrinas.

He vuelto a allanar tu sexo con mi lengua,
a absorber el recodo del deseo
con las puntas de los dedos.

A revolverte el ansía de abrirme por dentro
–con arañazos en el corazón y en la sangre–
Y el moratón sellado con la boca.

Empújame más adentro hasta que me caiga por el precipicio,
no me sujetes cuando me deshaga en suplicios.

La carne se desliza por la respiración de mi alma e intenta llenarte,
rozar el tumulto con el que te vienes,
mirarlo a los ojos y arrancarle la duda.
Captura de pantalla 2017-05-02 a las 11.47.45