Salir a jugar

Mi corazón no está contigo

Está atomizado en cada rincón de este antro

Desbarajustado con el traqueteo

de relojes gigantes

Incendiado de alturas

Persiguiendo bajezas.

Mi corazón quiere volar

Un poco más alto

Como si tú no fueras suficiente

Como si nunca lo hubieras sido

Y me entristece saberme hada

Volátil e inflamable

Pero no siento, sabes?

Ya no siento contigo.

Un doctor me recomendó

Serte infiel

Lo somos todos

Dijo

Infieles

Tú y yo

Yo lo fui

Pero no contigo

Y ahora

mi corazón enorme

Quiere salir a jugar

Y en la verja se equivoca

de ruta

Y salta para no aprisionar

El sentido de la fuerza escocesa

que llevas detrás

Sigo amando tu cuerpo desnudo

Es el mejor sitio para estar

Cuando fuera las coces vierten

inmundicias sobre el cristal.

He vuelto

He vuelto a mentir
He vuelto a sentir
A helarme la cintura en una polla dura
A congelarme en el tiempo
En una mano en mi cintura
En un perfil porno
Que me llamaba puta
He vuelto a merendarme
La Fidelidad en ayunas
Equidistante de lodos y platas
Cobarde de piel y latas
He vuelto a beber
A sentir el alcohol rayándome el sexo
A esnifar la duda
La sangre del pecho
He vuelto a ser mala
(O buena, depende desde dónde se mire)
He vuelto y he venido para el quedarme

El corsé

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El corsé que me hiciste llevar
No era un corsé de mujer
No tenía costuras, ni hierros
No tenía picaportes, ni llaves, ni postes.

El corsé que me hiciste llevar
No era liso, ni tenía estampados
No apretaba el alma,
Ni disimulaba heridas.

El corsé que me hiciste llevar
Era una jaula
De celofán recubierta de plástico

Cuando yo piaba,
Tú te enojabas;
Cuando se desplegaban las alas,
Tú les soplabas
Y el viento hacía peligrar la jaula.

El corsé que me diste era silencioso,
No se reflejaba en los espejos
Ni dejaba marcas en el pecho
Pero gritaba y gritaba
Y ahora que me quitaste el corsé
Es ahora cuando lo echo de menos.

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Foto: Jacobo Biarnes. 

Pienso

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Pienso en el tiempo que nos queda por vivir,
en que todo será posible.
Pienso en la tetera en el fuego,
en el gato en la ventana,
en las alfombras rotas.

Pienso en el frío suelo,
en tu brazo en mi cintura,
en tus abrazos muertos.

Pienso en tu madre en la cocina,
en los cuchillos blandiendo el pan,
en las miradas de tus amigos
Pienso en festivales de música,
en colas en los baños,
en rayas en el bidet.

Pienso en tu rostro en el mío,
en los puñetazos en la mesa,
en las copas a la una.

Pienso en las paellas abortadas,
en el peso de tus pasos,
en la música en tu plato.

Pienso en el tiempo desperdiciado,
en las caricias entregadas,
en el suelo y en la estufa.

Pienso en tus miradas asesinas,
en la alergia de mis gatos,
en tu dolor de tripa.

Pienso en tus labios, en tu barba y en tus chillidos.
Pienso en follar contigo en la nieve,
en tumbar muros, en las tardes en tu terraza.

Pienso en mi equivocación,
pienso en la pérdida,
pienso en mi desorientación.

Pienso en tu mano en su cintura,
en vuestros abrazos vivos,
En su madre en tu cocina,
en las cucharas sorbiendo sopa,
en las sonrisas de tus amigos,
En tardes de cine y rosas,
en cenas con tres postres,
en su cuerpo sobre el tuyo,
en vuestras caricias cálidas.

Pienso y muero de tanto pensar.

Foto: Jacobo Biarnes

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Mi palabra

roma_1 008Arranco una piedra de tu hombro
Para poderla llevar yo, en la espalda.
Giro los picaportes
para abrirlos al mañana.

Congelo el horizonte
en una fotografía fija
desoída del mundo.
Nuestra.

Enhebro el pasado con el futuro
sin desoír el presente.
Cavo los tumbos de los pasos
Pasados.

Desacelero el ritmo por no hacer daño,
pero rompo la tumba sobre la palabra
pero giro el porvenir,
lo vagabundeo con sales de baño,
Lo ahogo cuando quiere resistir.

Enciende la vela sobre nuestros huesos.
Ilumina el ahora con un mañana.
Hecho del ayer es posible.

Foto: Marie O. 

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Camas que follan sin fin

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El infierno son los demás
(Y nosotros que nos queremos).
En un salmo antiguo, viejo, ajado,
con carnes descolgadas y olor a podrido.
Es una historia antigua
pordiosera,
de túes, yoes y ellas
(y ellos).
De sorbidos,
chillidos mentales
y pensamientos guturales.
De manos largas y pies lisos,
de camisetas mojadas
y pelos en botones.
De camas finas y sábanas sucias
y colchones usados
(con otras)

Es un devenir mancillado
altamente explicado
relatado (por otros).
Un final que no nos pertenece
a nosotros
que dejaremos de amarnos
a ellos
a los que nunca quisimos.

Saludable ponzoña,
alegre devenir que gira
sobre este mar sin fondo
que desaprende a torear el fin
Y enhebra el inicio
como si fuera un durante
mediante camas que follan sinfín.

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Los quintos viudos

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Como un silencio de miradas frías
hecho jirones de tartamudeos elocuentes.
En una mesa sin esquinas
con manos que se miran y no se tocan,
esperando el decir,
que no se dice,
y las palabras que huyen peligrosas
cuando nos rozamos de bares
y esporas.

Buscando la sospecha en tu hombro,
los arañazos y las lenguas de otros días,
destruyendo resquicios de dudas,
leyendo en tus ojos, el tedio.
–y el mío–
temiendo que se despeñe lo nuestro
por la mesa sin esquinas,
y se queden viudos,
los botijos, los tintos y los quintos
y que quienes los recojan en unos años no encuentren
ni una migaja de cuanto fuimos;

La duda
se atraganta.

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Foto: Marie O.
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