He vuelto

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He desaparecido durante varias semanas… He estado escribiendo sí, no solo en la revista donde trabajo, claro, también en cuadernos y en el móvil; en mesas y en el ordenador; en el autobús y en los bares; en pisos y en la calle, pero no publicando. He estado más activa en mi instagram (por cierto, es este: nstagram.com/maria_ovelar), pero he vuelto. Las palabras no deberían quedar batiendo silencios en el eco de las horas. Aquí van varias, ojalá resuenen en vuestro interior y enciendan algo.

¿A quién le importa la vida?
Si todo está inspirado de muerte
¿A quién le importa el resplandor?
Si el gato acelera el ronroneo en la puerta
¿Dónde está la salida?
En el bajo.
¿Dónde está la escapada?
En el corazón.

No me interesa
No me interesa
No me interesa
No me interesa
nada

Ni la vida
Ni la muerte
Ni la salida
Ni la escapada.

No tengo repulsa
No tengo horizonte
No tengo mentira

Respiro por encima de las cosas
Los bolsos,
Los zapatos,
Las marcas,
El trabajo

No me inspiran realidad
Me construyen un tejado de irrealidad
de paseos equidistantes
de vórtices geométricos
abiertos en ilusiones paralelas
existentes en la boca de los muertos
de todos aquellos que no están y yo leo
de las realidades pintadas por Rousseau
de las fantasmadas imaginadas por Baudelaire
de las duchas frías, mareantes y alcoholizadas de Bukovsky.

No están.
No están.
No están.

Y yo sigo fustigándome
Con peleles de septiembre
que encorvan la espalda
cuando viven
Y la levantan
cuando trabajan

¿De quién es el mundo
Si no nuestro?
¿ Y qué hacemos con él?
Quejarnos.
Construirle una mansedumbre de lamentos
Arroparnos en él
Dejarnos morir en él
Cepillárnoslo.

Os parecerá bonito
Pero a mí me espanta

Es todo tan tedioso
Tan repetitivo.
Somos unos cobardes
Enjutos de espíritu
Sobresalientes en facha
Tirantes descosidos
Zapatillas de marca

Hace años que no piso
Una realidad
Una de verdad
De esas que no se estiran
como el chicle
que no se rompen como el cristal
De esas que duran de verdad
Una de verdad
De esas que descolocan
Cuando hacemos desaires

¿Quién se las queda?
¿Podrían compartirlas un poco, no?
Hace mucho frío aquí, en pleno agosto,
sin la calidez de la verdad del otoño.

Foto: Martin Page.

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Domingo

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La angustia es inclemente
y ve cómo se va acercando
el reloj al final del día.

La angustia es soberana
de pueblos y ranas,
de príncipes y mazmorras.

Es la culebra que ciega a los niños en los parques
con la garganta quebrada en voces de troncos sin vida.

La angustia culebrea cuando se agotan las horas del ocio.
¡Levántate ante el patrón!
¡Desciende por el trayecto de fango!
Con los intereses del mediodía,
el banco en la suela
y el seguro en la vía.

La angustia te atrapa
no quedan horas,
el domingo se va.
el domingo se ha ido.
No era tuyo el domingo,
¿no lo ves?

Foto: Marie O. 

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