Aparcando en el horizonte

La libertad es un asiento en quinta

y una carretera con un paisaje

tendido en la vía

Y el viento en el terraplén del volante

derrapando sin prisa

hacia el horizonte del durante.

Una cuesta

de hojalata risueña

Un huracán de pendientes cortas

hacia los dioses de los neumáticos

que se adhieren a tu flanco.

Un adiós que dice hola a los transeúntes que se llevan a si mismos en sus botas.

Un tobogán de dudas certeras

sobre tu cara y sobre la mía

aparcando en nuestro horizonte.

Escrito recorriendo Teguise, Lanzarote