He vuelto

He vuelto a mentir
He vuelto a sentir
A helarme la cintura en una polla dura
A congelarme en el tiempo
En una mano en mi cintura
En un perfil porno
Que me llamaba puta
He vuelto a merendarme
La Fidelidad en ayunas
Equidistante de lodos y platas
Cobarde de piel y latas
He vuelto a beber
A sentir el alcohol rayándome el sexo
A esnifar la duda
La sangre del pecho
He vuelto a ser mala
(O buena, depende desde dónde se mire)
He vuelto y he venido para el quedarme

El miedo

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No sé quién soy
No tengo vida
He encontrado postes equidistantes
Desde mí hacia ella
Quiero marchar
Pero no encuentro la huida
La gran escapada de mí hacia mí

Enredaderas de fango en el camino hacia los ojos
Las manos tendidas en un laberinto de puños
Dan coces contra mi barriga
Tengo miedo del daño no correspondido
De la ducha abierta que no congela
De las miradas de los otros

Me escondo y huyo al centro de la cama
A la alcoba del pasado

Si estoy enferma, esta enfermedad trepa por mi cabeza
Se abre en el vientre y culebrea de porvenir
Son ristras supurando carne
Hechas de adioses infatigables.

Lo percibo venir hacia a mí
Con el pelo hundido en tristeza
Teñido de lodo
Tendiendo un puente a lo sucedido
Entre los dos hace ya carreteras y postes

Echo de menos la nada
La perseguible apariencia de existencia
Ese capullo que se abría enorme
Y despegaba entusiasmado desde el centro del pecho
Al extrarradio de la galaxia

Echo de menos su volátil expansión
Esas carreras de ilusión hechas esporas en mi carne
Trepando honestas por el vello erizado
Volverán, yo sé que volverán
Ya las veo mientras paseo sola en la bicicleta
Con el brazo abierto al aire
Con el corazón desatado al porvenir.

Las rozo cuando me besas
Cuando te oigo plañendo teclas dentro de mí
Las bebo cuando me corro
Pero duran tan poco esos instantes
Y luego regreso a la negritud del pozo
Cerrado y húmedo
Fangoso y frío
Y ahí me quedo remendando el que dirán
Lo que fui
Lo que dicen que fui
Cuanto dicen que hice
Ahí me quedo deshojando culpas
En un velorio de mi persona
Desatando postes, uniéndolos más a mí.
Y el centro del túnel se cierne y traga mi rostro
Y me arrastra dentro y no me deja gritar
Y una mano caliente me quema el pelo
Me sumerge en la herida
Me ahoga en el miedo
Y se abre la costra y me congela dentro
Convirtiéndome en un mar de tripas
Revueltas.
Y entonces, solo entonces,
vuelvo a saber lo que es el miedo.

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