Mi yo triste, Alejandra

Es un mapa fluido de voces
las prisas de esta ristra risible
La ves pecar sobre tu cuerpo amargo
Tu cuerpo antilíbido, Alejandra
La ves zarpando del sur al este
y del norte al oeste, Alejandra
La oyes sucumbir a tu voz de enferma
Inversa al trapo de tus músculos laxos
Tus venas acuosas
Tu estómago de sangre
Te atrapa con las coces de una culebra
Trepa por el coño
Como lo hacía antaño
Estás libre de toda hostia
Inabarcable por el crucifijo
Intocable en el púlpito
Con la regla en el muslo
Y un rosario por susto
Las tripas esponjosas se señalan
las unas a las otras
Las quieres, Alejandra
Arañazos en tu interior
En las entrañas de Saturno
Que se devora a sí mismo
Sobre un pecho despojado,
Abierto en abismos.

Te miras por dentro, Alejandra
Ves las rocas de la inmundicia
La montaña huracanada
de tus emociones funestas
Cuántas veces crees
haber muerto, Alejandra?
Cuántas veces has muerto?
Ninguna, Alejandra
Aquí sigues, mi bichito enfermo
Mi pequeña trufa endiablada
Mi sobretodo sentimental
Mi paracaídas ruinoso
Mi veleta capitana
Mi yo triste

No me dejan beber

Captura de pantalla 2017-06-14 a la(s) 14.25.54
No me dejan beber
Porque mi salud es como una hamaca
Se acuesta a respirar sobre un estómago de lava.

No me dejan beber
Porque mi cabeza se deforma
Y oye orejas de cuchicheos, insultos de media noche.

No me dejan beber porque mi mundo de irrealidad
Dibuja una salud de roble mientras mis tripas de alquitrán
Convierten el vino en sangre.

No me dejan beber,
Y yo recuerdo la gota de Baco,
Su intenso repicar sobre la piel escamada,
El zigzagueante río que traza sobre el pecho,
La coral lentitud con la que se arrastra por mis senos
Y el ahogo final sobre las aureolas
Exprimidas durante horas
En un baile del instante
que acomete a los cobardes
Los sumerge en mi distancia
Con el aullido y el alarido
Intenso
indefenso
dentro del yo
que ruge agónico por una gotita
Una gotita más
Una botita más.

Y el tiovivo de cabezas locas
en nubes de caracolas
en espejos de sueños
con el sol tejiendo versos
sobre la lengua esbozada.
Y las piernas desatadas
correteando por el musgo
del amor,
encontrándose en el choque de cuerpos
Y el vino cayendo lento
entre las almas que no rozan
entre el ayer y el ahora.

No me dejan beber
Y yo me descoloro
En rojo y en azul
En el corazón de cloro

Y no encuentro el tobogán
El tiovivo de la vida
No encuentro la curva enhiesta
Paralela a la alegría giratoria del día

Y no encuentro
el beso intenso
el sabor a pegamento
la caricia transparente

No me dejan beber
Y se entrelazan las juntas de las paredes
Me ahogan
Me penetran
Se me clavan las horas
No encuentro su final
La salida del ahora
Y culebreo por el devenir
Buscando una salida
Que no siento.

Foto: Carlos Valladolid. 

Captura de pantalla 2017-05-02 a las 11.47.45

No estoy

Captura de pantalla 2017-06-11 a las 19.21.43.png
Me preguntáis cómo estoy
Pues mal, ¿cómo voy a estar?
Y no tiene nada que ver con la enfermedad
Tiene que ver con estar.
¿Cómo voy a estar si hay que estar?

Vosotros no lo entendéis
Con vuestros hijos y vuestros nietos
Con vuestros padres y vuestros hermanos.

¿Pero cómo voy a estar si no estoy?
Con las tiendas, los coches,
Con las aceras, los postes,
Con los pisos y los desahucios,
Con el trabajo y con la nómina,
¿Cómo voy a estar si no estoy?
Si yo no soy
Si no estoy.
No lo entendéis, ¿verdad?

Las tuberías de los arcos
Se pintan debajo de vuestros pies
¿No las veis?
Pues yo sí
Y duelen.

El padre que lleva a su hija corriendo por las avenidas
En su volvo reluciente, lavado ayer
En su silencio.
Eso también duele.

Y la chica en frente de mí,
En el metro
Con el móvil en la frente
Girando me gustas con el dedo meñique
Atrapada como yo, como todos.
Eso también duele.

O aquella, que sube sola la rambla,
Un domingo por la tarde
Con el tendido eléctrico mirándola fijamente.
Eso también duele.

Cómo voy a estar
Si no estoy
Y si pudiera estar no estaría.
¿No me veis?
Estoy en las tuberías de los arcos,
En el volvo reluciente, lavado ayer.
En el móvil en la frente,
En el tendido eléctrico,
¿No me veis?
Yo tampoco.

¿Por qué quiero los alacranes de su cuerpo?
No lo sé.
¿Por qué me empeño en exigir un ajuste al mecánico?
¡Que le reparen los frenos, por favor!
Una operación al cirujano
¡Que le cambien el corazón, por favor!
Un encargo al camello
¡Que no la engañen, por favor!
Si por el vestigio de sus ojos ya se cuela la certidumbre.
Si por el lamento del orificio,
si por el peligro del artificio,
si por el camino del precipicio
si por los condicionantes que me escriben,
ni siquiera en ellos, estoy.

Captura de pantalla 2017-05-02 a las 11.47.45

Foto: Jacobo Biarnes. 

Mi soledad alada

IMG_3868

No entiendo por qué tira
precipicios la soledad
Escandalosa litera sucia y triste
Por qué se mancha de deseo
De infancia de niñas deseadas
De niñas trastornadas
Por qué se enfurece mi soledad alada
Por qué huye de esquina en esquina
Por qué me solivianta
mi soledad escapada

Te necesito entera,
No a cromos coleccionables de adioses
Te necesito sincera
Conmigo en la cama
Con mi soledad de coces.
Sueño contigo
Sueño vestido
Con la soledad.

Captura de pantalla 2017-05-02 a las 11.47.45