Calcetines

El olor a pintura era impasible,

Y la ciudad parecía otra carcomida por el lento mutar de hojas y el viento gélido que se les metía en las manos y en los ojos y que no permitía que se soltasen ni tan siquiera cuando atravesaban las plazas y los viejos los miraban confundidos porque se les notaba que acaban de hacer el amor desnudos -todavía se quitaban los calcetines para no parecer penosos- en una habitación molida por las humedades y sin calefacción.

Varada

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Llevo mucho tiempo pisando las esquinas de los abrazos
Llevo mucho tiempo desoyendo la sigilosa huracanada voz mía
Temiendo su recurso fácil
Su borbotón peleón
Llevo mucho tiempo deseando salir de este trance
Desbocando la vida
Con tal de morir de muerte
Llevo mucho tiempo girando por las calles sin salida
Trepando por sus techos de adobe
Sin plantas ni orificios
Sin luz sin color
Llevo mucho tiempo arrugando la nuca desvaída a la energía
Mucho tiempo haciendo lo que no quiero
Queriendo lo que no hago
Llevo mucho tiempo atrapada en este precipicio
deseando despeñarme techo arriba
Deseando condenarme con la frente desabrida
Llevo mucho tiempo
pero el tiempo no me calma ni me satisface
El tiempo fluye
Y yo me quedo varada

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Salir a jugar

Mi corazón no está contigo

Está atomizado en cada rincón de este antro

Desbarajustado con el traqueteo

de relojes gigantes

Incendiado de alturas

Persiguiendo bajezas.

Mi corazón quiere volar

Un poco más alto

Como si tú no fueras suficiente

Como si nunca lo hubieras sido

Y me entristece saberme hada

Volátil e inflamable

Pero no siento, sabes?

Ya no siento contigo.

Un doctor me recomendó

Serte infiel

Lo somos todos

Dijo

Infieles

Tú y yo

Yo lo fui

Pero no contigo

Y ahora

mi corazón enorme

Quiere salir a jugar

Y en la verja se equivoca

de ruta

Y salta para no aprisionar

El sentido de la fuerza escocesa

que llevas detrás

Sigo amando tu cuerpo desnudo

Es el mejor sitio para estar

Cuando fuera las coces vierten

inmundicias sobre el cristal.

Sin ella

61667_474003537852_5640534_n.jpgAdiós a las pupilas de la mañana
No puedo mirar por ti
Me contabas cómo sufrías el horizonte
Y yo me desollaba en el porvenir

Escuché tus voces a coces
Me separé de ti
No supe irradiar el norte
Con la culpa del desoír

Soy noche; tú, día.
Soy tu hija,
Soy un pedazo de ti

Me quedo huérfana en la acera
Por la manzana cruzan mis silencios
Calle arriba nuestra discusión
Soy tonta; tú, buda
Me acorazo en la indefensión.

Me siento mediocre,
Culpable, solo una voz.
No sé cómo intentar el castillo de naipes
Cómo construirlo en derredor
He derretido el palacio ocioso
Apretando la mandíbula con conmoción.

No deseo escaparme
No deseo, desear.

Siempre te echo de menos, mamá.

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A Ruth

Recuerdo todo lo que tú me dijiste,

Sentada en esa mesa,

Que éramos hermanas,

Que mirásemos sin fronteras.

Recuerdo que acariciaste

Una pena sin gracia

Y yo era niña,

Y tú gallifante,

Y perseguíamos duendes

Muebles mediante

Y yo era niña,

Y tú gallifante,

Y las baldosas de las paredes

Nos evaporaban suplicantes.

Y ahora

Aquí estoy,

En esta mesa,

Con tu cariño en la mano

Y tu boca en mi teta

Qué relax de amor!

Qué noche sin frontera!

Se acabó, no más pelea

Soy libre de razón

Soy bestia

Soy hechicera

Escrito en casa de Ruth, mirando a Ruth.