Enferma

El dolor es un usufructo de mi persona

Me limita

Me limpia de vida

Me condena al ostracismo

El dolor se conduce redondo

Porque cuando se aplana, se rebela

y me repta por el esófago

Hasta la laringe

Estruja mi vientre como el papel de una papelera

Ya no grito porque no quiero asustarlo

Prefiero que no me oprima el rostro con sus legañas dulces

Sé que va a estar aquí

Cuando yo crea que ya se ha ido

Sé que no se va a ir nunca

El dolor

Que cuando coma, croará

Y cuando no lo haga, me debilitará

Estamos aprendido a vivir juntos

-Él y yo-

Pero no nos amoldamos

La adaptación me rompe el estómago

Truenos en cascada

Puñetazos en el bazo

Salientes en el risco del páncreas.

Abrazo al dolor

Esquivo de caricias

Repelente porque me ignora

Me desoye

No obedece

Anárquico en sus horarios

No llegamos a un acuerdo

Viene cuando se le antoja

Me deja cuando lo necesito

Así que él gana

Pero yo me empeño en arrastrarlo a la batalla

O tú o yo, le digo

Cuando estoy henchida de orgullo

Cuando la fuerza me corroe

Ya sabéis cómo termina el forcejeo

Yo, en el suelo

Él pisándome el rostro en una mueca

Atroz

No hay día que no venga a visitarme.

Al menos en eso no me falla.

Seguiremos andando juntos

Y tal vez la próxima vez que escriba sea para contarles que nos llevamos

Mejor

Que convivimos mejor

Que así sea

Aparcando en el horizonte

La libertad es un asiento en quinta

y una carretera con un paisaje

tendido en la vía

Y el viento en el terraplén del volante

derrapando sin prisa

hacia el horizonte del durante.

Una cuesta

de hojalata risueña

Un huracán de pendientes cortas

hacia los dioses de los neumáticos

que se adhieren a tu flanco.

Un adiós que dice hola a los transeúntes que se llevan a si mismos en sus botas.

Un tobogán de dudas certeras

sobre tu cara y sobre la mía

aparcando en nuestro horizonte.

Escrito recorriendo Teguise, Lanzarote

Amigos

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Mirando por las nubes de otro tiempo, distingo el paisaje del presente,
haciendo parábolas paracaidistas
con el mañana
siempre furtivo de chanzas inteligentes del ahora.

Pasadizo secreto que enhebra mi yo
en tu tú más henchido
golpeando salientes giratorias entre montañas angostas amanecidas
de depresiones paseadas
por toboganes interminables.

Sueño con no ser tu puta
Sueño con una dosis de alegría
Por desdibujar con colorines
Las manos que pegan
Los gritos y las coces que dimos
Sueño con olvidar para recordarte bien
Para no odiarte más
Para ser sin tener que ser tuya
Porque ya lo fui “tuya”
Y no, no quiero odiarte
(Pero ya quiero echarte culpas,
Bordarte iras,
Incendiar tu mente).

Sueño con soñar estar
presente cuando volvamos a ser amigos.