Anorexia I

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El cuerpo de una niña en la escalera,
Deforme.
Doblado.

El cuerpo de la niña en la soga de un patio,
Los alumnos se ríen.
La grasa se rompe.
El piso la recoge.

La niña no abre la boca.
El cuerpo de la niña se rompe.
Ellos se ríen.
Ellos la rompen.

La niña atraviesa el cristal con los dientes fríos,
Los pies abiertos,
La mente en sal.
El corazón informe.

La niña cruza el reflejo
Del espejo de su habitación.
Los niños ríen.
Los niños rompen.
Los niños le gritan.

La niña no abre la boca.
La niña no come.
Ellos la besan.
Ellos la rompen.

La niña se estira
Su cuerpo deforme
Espigada ahora
No traga
No come
Pero la silueta se expande
Por el techo del borde
Por la simiente de la clase
Por el capullo sin nombre.

El cuerpo crece por encima de la tapia
El cuerpo crece y crece
El cuerpo delgado se rompe
La niña besa
La niña sorbe
La niña sopesa
La niña se rompe.

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Foto: Óscar Carriquí. 

Publicado por

María Ovelar

Con p de poeta y de otras cosas ⚡️Escritora, periodista y traductora. 🔥 Poemas en la web "Sé lo que está pasando" 👇👇👇 mariaovelar.com 💛 #seloqueestápasando 💌 mariaovelar@gmail.com

10 comentarios sobre “Anorexia I”

  1. En el 2007 escribí un poema sobre un cuadro terrible de Lucien Freud, cuyo nombre no recuerdo: una mujer tendida en la cama de espaldas a su pareja.
    Este tema siempre es escalofriante:
    Te comparto el texto:

    Obra de Lucien Freud.
    La belleza es motivo de indulgencia. L.A.F.

    ENHORAMALA.

    Enhoramala.
    Lucien Freud me ha asesinado.
    Ha vuelto a hacerlo,
    una vez más,
    ha vuelto a hacerlo.
    Su martillo ha esculpido mis caídas,
    llevándome a la cama moribunda.
    Mi amado
    petrificó en sus brazos homicidas
    el cautiverio de alas perturbadas
    en sueños e indignísimos naufragios
    de garzas y esqueletos..

    Lucien,
    tu apellido ya no puede salvarme.
    Te apiades, ay de mí,
    que yo soy esa.
    Traspuse el paraíso
    hasta su fondo,
    en el espacio inmóvil
    de su costado anverso
    y fui perdida.
    ¿Dónde está lo sagrado
    del instante fugaz,
    fea forma de
    la huidiza palabra de la muerte,
    bebida en vino áspero
    y lentas sedas obstinadas?

    Acaso esté detrás
    del biombo negro,
    quizás, sea el murmullo
    del incesto.

    02-06-2007

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